La gestión de
Marcelo Ebrard en la Ciudad de México fue positiva: a lo largo de tres lustros
se ha pasado de un populismo improductivo a un gobierno eficaz que permite que
la ciudad no sólo funcione, sino que lo haga con ventajas con respecto al resto
del país, afirmó el diputado de Nueva Alianza Jorge Gaviño Ambriz.
El legislador
admitió que en el Distrito Federal “tenemos el marco normativo más avanzado en
cuanto a derechos de sus habitantes, hubo en el último tercio de esos quince
años, expansión de derechos sociales, el gobierno amplió la protección de una
manera importante a ciertos sectores que eran muy vulnerables, existen aciertos
dentro del programa de movilidad urbana, se invierten cantidades significativas
en la distribución del agua potable y del tratamiento de la residual,
reconocemos avances en materia de salud, de atención a mujeres, a ancianos y a
jóvenes preparatorianos”.
En la Asamblea
Legislativa del DF, al diputado del Partido Nueva Alianza le preguntaron, ¿cómo
catalogaba la gestión del Jefe de Gobierno? Y su respuesta fue: “sin ninguna
duda, fue positiva”.
Pero aclaró que los
gobiernos de 1997 a la fecha no se han conducido de la misma manera, “ni han
mantenido los mismos programas, por lo que no es dable decir que la izquierda,
como ente monolítico, tiene más de 15 años en el poder”.
Baste un ejemplo,
expresó, “fue este gobierno el que retomó la construcción del Metro, los dos
anteriores gobernantes, a lo largo de seis años no invirtieron en un metro de
Metro, se dejó de atender al sector de más escasos recursos en el tema de
transporte”.
Y en la tribuna del
recinto de Donceles y Allende, Gaviño Ambriz declaró que ciertamente la tasa de
paro laboral se ha reducido en el Distrito Federal, “pero prevalece la falta de
calidad del empleo y así tenemos que jóvenes profesionistas egresados de alguna
Universidad privada, o pública, incluyendo a la flamante Universidad Autónoma
de la Ciudad de México, se encuentren en la necesidad de trabajar en cargos que
no tienen nada que ver con los estudios realizados, o sus logros académicos”.
Existen, dijo,
“sinnúmero de técnicos que en la vía de los hechos se especializan por
necesidad en el mercado laboral, abandonando sus estudios universitarios que no
le costaron más que al pueblo, reciben trabajos de baja calidad con respecto a
su nivel de estudios, profesionistas titulados o no, buscan trabajo de lo que
sea, no es un asunto menor, la frustración personal, económica y psicológica”.
Recordó que hace
once años se copiaron modelos arcaicos que funcionan desde hace cien años y se
despreciaron experiencias educativas urbanas modernas en el mundo: en lugar de
cuatro o cinco grandes planteles crear cientos de aulas pequeñas satélites al
mercado laboral, a la fábrica, a los servicios, patrocinios y subsidios
cruzados públicos y privados. “No es criticar irracionalmente cuando se puede
comparar modelos exitosos de otras latitudes”, dijo.
Los gastos en
educación, señaló, “son verdaderas inversiones; la inversión intelectual en
todos sus rubros es básica para el desarrollo económico, las economías que han
alcanzado desarrollarse, es porque han dispuesto de un amplio capital cultural
y técnico, de un amplio capital humano generado por la educación”.
¿Qué sigue?,
preguntó y en respuesta, explicó que el sector empresarial se compone por
micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales contribuyen con más del 52 por
ciento del PIB y proporcionan siete de cada diez empleos formales, “si queremos
que nuestra ciudad sea cada vez más competitiva necesitamos un entorno que
fomente la inversión productiva, en especial para ese sector”.
En el caso del DF,
señaló, “de acuerdo al último estudio del Banco Mundial Doing Business, la
capital del país ocupó el lugar 30 entre 32, en cuanto a la facilidad de hacer
negocios, considerando para esta clasificación cuatro indicadores
fundamentales: la facilidad para abrir una empresa; la obtención de permisos
para construcción; el registro de la propiedad y el cumplimiento de contratos,
ya sea entre particulares, o frente al gobierno”.
De acuerdo a este
estudio, en el rubro de apertura de empresas el DF ocupó el décimo segundo
lugar entre las entidades federativas del país con seis trámites y un promedio
de seis días para realizarlos y en el tema de permisos de construcción el DF,
ocupa el lugar veinte entre las 32 entidades, con un promedio de tiempo para
realizar este trámite de ochenta y dos días, “la complejidad de los mismos y la
mala regulación es una velada invitación para la corrupción”.
Hizo una amplia
exposición de las tareas del Registro Público de la Propiedad, que dijo, son
las peor calificadas para el DF, ya que ocupan el lugar 32 de 32 posibles y
para definirlo rápido y cabalmente, “el servicio en esta materia es malo y
caro”. También comentó los problemas que existen en los trámites judiciales y
afirmó que hay una gran área de oportunidad en la regulación para mejorar el
ambiente para la inversión productiva en la ciudad de México con el
restablecimiento de figuras como la Afirmativa Ficta y la obligatoriedad de un
manual de trámites y servicios para mejorar la competitividad.
Es preocupante,
indicó, que el DF ocupe el último lugar en materia de corrupción en el análisis
2010 de “Transparencia Mexicana” puesto que esta alta percepción negativa,
desalienta la inversión privada nacional e internacional.
En su posición
política, el diputado Jorge Gaviño expresó que en un régimen constitucional de
respeto a las minorías, la oposición es muy cómoda cuando se ejerce irresponsablemente,
cuando se insulta, cuando se lanzan gritos que no tendrán ecos en el
razonamiento, o cuando se escuchan ecos, que rebasan a sus propios frenéticos
gritos y dijo que “procuraremos ser una oposición crítica, leal, responsable y
auténtica, que reconozca logros, aciertos y señale con alteza de miras los
errores que vayamos detectando, sin más ánimo que el de hacer de esta ciudad un
lugar digno de todos los habitantes.
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