Claves
para resolver los conflictos y los problemas de las organizaciones.
Decía François de la Rochefoucauld
que las únicas personas que nos parecen sensatas son las que opinan como
nosotros. No le faltaba razón al escritor y aristócrata francés porque la
fuente del conflicto está, muchas veces, en el pensamiento discordante al
nuestro. "Consideramos
que un problema se ha solucionado cuando lo ha hecho conforme a nuestras
expectativas", afirma Josep Redorta, autor de varios libros
que analizan y ayudan a gestionar las tensiones, entre los que se encuentra 'No
más conflictos' (Paidós), su último manual.
Los cambios continuos a los que se
ven sometidas las organizaciones han provocado que se abra el abanico de
conflictos que pueden darse en una empresa. "Ante cualquier tensión
laboral los pasos son: saber identificar el conflicto; llegar a los procesos
subyacentes al problema y, después, pasar a la acción para convertir las
empresas en un lugar más inteligente que haga al directivo más dueño de su
destino", dice Josep Redorta.
En un conflicto siempre está en juego
la autoestima, asociada a la necesidad de
reconocimiento. "La autoestima es el juicio que tengo sobre mí mismo; el
único juicio que no puedo perder", explica.
En la práctica, cada conflicto
requiere de un determinado modus operandi. Por ejemplo, ¿qué puede hacer un
líder cuando existe tensión entre dos personas de su equipo? "Aprovechar
que tiene influencia sobre los dos y mediar desde la autoridad. Siempre hay que evitar
dar la razón a uno u otro y buscar los puntos de encuentro para
que negocien sus diferencias", responde el autor.
Otra situación común en las
organizaciones es la lucha de poder entre los líderes: "El poder es expansivo y,
por eso, hay que ponerle límites. Si veo que una persona me
está haciendo la cama, coloquialmente hablando, tengo un enemigo vestido de
amigo. El poder es un recurso escaso y por eso siempre habrá gente que quiera
quitarte la silla. El único remedio para evitarlo es manejar la información".
Si se le pregunta al experto en
conflictos empresariales cuál es el más difícil de resolver,
responde sin titubear: "El odio entre la familia, que puede llegar a
disolver empresas de larga tradición familiar". Josep Redorta reivindica
la negociación para solventar las tensiones. Dentro de esa negociación está la
retribución, pero también el desarrollo personal. Además, cree que un buen
gestor de conflictos controla la expectativas y cuida la autoestima de los
demás, aunque advierte de que hay conflictos "que simplemente no tienen
solución".
Tipos de conflicto en las
organizaciones
De
competitividad: Derivan en una cooperación insuficiente. Que
cada departamento tenga unos objetivos propios es una fuente natural de
tensiones.
De roles:
Las posiciones de las personas en las compañías se configuran en roles, y esos
roles contienen expectativas que están muy relacionadas con los conflictos.
Cuando las expectativas no se cumplen, se crea frustración.
De
comunicación: El exceso de información (por ejemplo, un correo
con copia a alguien, para que no pueda decir que no estaba al tanto), a veces,
consigue que no se aclare la realidad. Igual de peligroso es falsear la
información y el secretismo.
De poder:
Ascender o rebajar a alguien de categoría, el estilo directivo o incrementar
competencias son algunas de las mayores fuentes de conflictos en las compañías.
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